La Coctelera

egoime_yo

22 Mayo 2007

Día 2, Matalascañas (con hambre)

El móvil de Iris sonó a las 8, el mío a las 8:15. Obviamente, ya estaba despierta cuando mi Nokia empezó a pitar, pero me encanta estar en la cama haciendo el vago.

El desayuno era una mierda
. Todo el mundo, cuyas vacaciones han girado en torno a hoteles de no menos de 3 estrellas, esperaba que el albergue fuera cutre, y la comida mala; yo esperaba un lugar digno y con comida rica... pero... ¡ja!, la verdad es que llevarse a la boca aquello era por desesperación y punto. Si la noche anterior apenas había probado nada, por la mañana aún menos: unas pocas galletas, y una taza de leche. Observé que María estaba tomando una tostada, y me pregunté si el pan había que pedir que te lo
tostaran, ya que yo lo había visto en la mesa normal, en barras blancas “de
toda la vida”. Y me extrañó: en el resto de albergues en los que he estado (y
puedo asegurar que son muchos), sacaban el pan tostado al lado de la leche, la mermelada y todo el resto.
Después del desayuno volví a subir al cuarto a ponerme el bañador. Tanto Cristina cómo Iris estaban ya preparadas y se habían quedado abajo, sus camas estaban hechas y sus cosas más o menos recogidas. Mi cama, en cambio, era un desastre. No me había dado tiempo a hacerla, y me planteé recoger un poco, pero hubiera necesitado demasiado tiempo. La noche anterior, entre unas cosas y otras, había acabado volcando literalmente el equipaje sobre las sábanas... y ahora ni siquiera era capaz de encontrar mi cepillo. Me peiné de nuevo, me lavé los dientes, me puse el bañador y cambié los vaqueros por unos pantalones de deporte. Cerré la puerta... que, por cierto, ¡cómo costaba!. Había que cogerle el truco a la maldita cerradura. Para cerrar, por ejemplo: tenías que introducir la llave, sujetar la puerta por la cerradura –ni siquiera tenía pomo o tirador- y cerrarla; luego, procurando que la llave no saliera del orificio, girar media vuelta hacia la izquierda, y media hacia la derecha. Una cosa rara.
Y cuándo ya estaba fuera me di cuenta de que mis pantalones eran negros, pero con un toque azulado, y mi camiseta marrón (en cristiano, que quedaba como el culo). Y como una imbécil volví al dormitorio a cambiarme de camiseta; tuve que ponerme una azul oscura de algodón a la que se le va pegando toda la mierda –la cantidad de pelusas que hay en ella cada vez que la saco del armario/lavadora/cualquierotrositio es alucinante-, y casi era peor aún... Pero en mi maleta, al contrario que mucha otra gente, llevaba una cantidad de ropa limitada, y no era cuestión de cambiarme 15 veces antes de haber salido del albergue... (Que alguien me llame pija o me obligue a borrar este párrafo. ¡Por Dios!, ¿qué clase de paridas estoy escribiendo?)

Bajé por las escaleras de incendios. En estos días, hubo más de un alumno y profesor que me miró mal por pasar por allí... pero, ¡qué se le va a hacer!, estaban mucho más a la vista que las escaleras “normales”, eran más
fáciles de encontrar...
y daban directamente al centro del patio interior.
Quien diseñó el edificio y señaló aquella otra escalera incrustada en la pared
como escalera principal fue idiota. Había que dar la vuelta a todo el edificio
para encontrarla... Era hasta más bonita la de incendios.

En el centro del edificio, una especie de patio interior al estilo romano, no había nadie de mi curso, ni ningún profesor. De hecho, creo que no había nadie. Tuve que salir corriendo hacia el autobús: era obvio que ya habían salido, y nadie se había acordado de mi (qué buenas amistades que tengo, verdad? xDDD. Nunca me reunía con mis amigas hasta la hora del autobús, no nos veíamos en el desayuno ni nada.. por lo que era normal que pasaran esta clase de cosas). Aún no había subido todo el mundo, así que no fue demasiado penoso. (No demasiado, pero sí lo suficiente.. el segundo día y ya llegando tarde..)

Una vez dentro tuve que sentarme con Paula. Cristina se había sentado en MI sitio con una amiga. Me fastidió un poco, por que lo que menos me apetecía era estar con Paula, y aquel sitio lo había conseguido YO unas 28 o 29 horas antes... pero me resigné y me senté con mi querida amiga.

Uno de los profesores cogió el micrófono y comenzó a hablar. Esperaba que nos echase una buena bronca, pues la noche anterior, estando en el
cuarto de los amigos de Iris, Reyes había dicho que al día siguiente íbamos a
tener una charla muy seria
, pero se limitaron a decir que esperaban más
puntualidad de nosotros por las mañanas, repasar los horarios que ya nos habían comunicado la noche anterior, y creo que comentaron vagamente algo sobre la agitación de la noche anterior (vivan las charlas serias!...)

La mayor parte del viaje estuve en mi mundo. Me senté con Paula toda la semana, y aún así apenas cruzamos dos palabras... lamento decir
que he tenido experiencia con gente como ella, y cuándo más lejos, mejor; por otra parte, ella tampoco siente demasiada amistad hacia mi, así que por ambos lados todo perfecto. Nos dormíamos, mirábamos por la ventana, escuchábamos música o hablábamos con las de atrás, pero entre nosotras poca comunicación había.

Les pregunté por la noche anterior, esperando que me contestaran que no se habían dormido hasta el amanecer y que habían sido parte de los que montaron escándalo en la segunda planta, dónde se registró todas las
noches la mayor parte del ruido. Por el contrario, me anunciaron que se habían dormido poco después de la una; ni siquiera se habían ido a beber con
cualquiera de los de las habitaciones cercanas... y eso que allí bien corría el
alcohol. Comenté lo que había hecho yo, a lo que Paula, con cara y voz de serpiente envidiosa (¿por qué se me habrá ocurrido esta comparación?) respondió: “Pues bien que avisaste, bonita”, comentario que más adelante en la mañana repitió Sandra con bastante más tranquilidad y menos amargura (pero la misma envidia, eso sí. Y no voy a negar que me encantó ver que, al contrario de lo que esperaba, era yo la que lo había pasado mejor de las cuatro... Insolidaria?, ¡qué va!, sólo egocéntrica... xD)

Cuándo llegamos a Matalascañas hacía mucho viento, y me arrepentí de no haber cogido algo más abrigado. Muchas chicas iban con chaquetas, pero la mía... bien perdida que estaba en algún rincón remoto situado entre las sábanas, debajo del colchón, o en el suelo..

A pesar del frío, nada más llegar me quedé en bikini. Hubo mucha gente que ni siquiera se quitó los pantalones, pero la verdad es que apenas se notaba la diferencia entre ir con o sin ropa: el frío era idéntico. Paula y Clara hicieron notar que muchas de las chicas que seguían con ropa de calle eran las que peor figura tenían, a su parecer, y que quizá lo hicieran por sus complejos... En mi opinión, ganas de criticar. Con el frío que hacía al principio más bien parecía que iba con ropa las personas que usaban el cerebro. Por otra parte Clara estuvo vestida los dos días de playa, y eso que el segundo fue por la tarde, y hacía de todo menos frío.. ¿Con qué motivo hablaba de los posibles complejos de las demás, cuando ella misma dejaba el bañador en el albergue?

Entré al agua, estaba HELADA. Reyes, algunos chicos, Sandra, Paula y yo fuimos los primeros en bañarnos ignorando el resfriado que rifaba el
hombre del tiempo
, y no pude evitar pensar en las pintas que tendríamos allí.
Ni siquiera había guiris todavía en la arena, y nosotros en el agua tan
felices. Sin embargo, a mi me llevan a la playa, y me baño aunque sea enero, el frío no tarda tanto en desaparecer... Siendo del centro de España, es un maldito lujo poder ir a la playa "un par de días", lo justo para disfrutar del agua sin hartarte, como suele ocurrir en las vacaciones familiares (en las que parece que tu madre se ha propuesto convertirte en un garbanzo a base de permanecer en el agua), y no lo voy a desaprovechar mirando el paisaje mientras escucho música con el mp3..

Después de mojarnos volvimos a las toallas, y empezamos a comer. A la salida del bus nos habían entregado a cada uno un picnic preparado por los cocineros del albergue, que consistía en una pieza de frutas (manzana o
pera), un zumo, una botella de agua de 33 cl, y dos bocadillos más bien pequeños. Lo cierto es que en aquellos días pasamos bastante hambre, es el inconveniente de ir a gastos pagados: cada vez que nos cruzábamos con un bar, media clase entraba a comer algo.

Andaba yo rebuscando en mi mochila –vaya usted a recordar el qué-, cuándo Clara me advirtió que se me había caído algo. Salí de las profundidades de mi mochila y encontré sobre la arena una cajetilla de Fortuna, que me apresuré a guardar.. no antes, cómo no, de que Clara se fijase en qué era.

- ¡Egoime*!- exclamó-. ¿Desde cuándo?
- Desde nunca- contesté-. No fumo.

Supongo que hay que tener bastante valor para decir eso cuando todas tus amigas te acaban de ver guardar un paquete de tabaco en la mochila.. pero lo genial es que era verdad. No fumo.
Repetí la misma frase incesantemente a mucha gente durante
aquellos días, pero nadie parecía creerse mi respuesta... lo cual tenía gracia,
puesto que a pesar de llevar siempre tabaco encima, no encendí un solo cigarro delante de gente, nadie me vio fumar aparte de mis amigas. Tuvo también su gracia que una chica de diversificación a la que ni siquiera conocía diera por cierto que fumaba en primer día, en el autobús. En el viaje, a la altura de Ciudad Real o Jaén (no recuerdo con tanta exactitud) comenzó a interrogar a los de la parte trasera sobre si fumaban o no; cuándo me preguntó a mi y lo negué dijo en voz alta algo que no llegué a entender, pero que empezaba por: “¿Cómo que no?” en tono de "¡falsa!". Sin embargo, yo seguí contestando negativamente a la acusación/pregunta/exclamación, aunque medio instituto vio la santa caja de Fortuna. ¿El motivo?, muy sencillo. Sin embargo, la posibilidad de que me vieran llevarme un cigarro a la boca ya era cosa mía. Si me veían, dirían que sí fumo, aunque yo lo negase y aunque mi médico diese pruebas de que en mis pulpones no hay restos de alquitrán. Si no me veían, y no veían la cajetilla de tabaco, no me acusarían de nada. Pero era imposible ocultarla siempre; era obvio que la iban a ver (por no decir que la compré delante de todos ellos...). Sin embargo, si la veían (lo cual era inebitable) pero no me veían fumar, dirían que sólo llevaba tabaco encima para "parecer mayor", y se olvidarían pronto de ello... lo cual es perfecto. Me es indiferente mi reputación, pero no lo que mi madre sepa de mí... y, como SIEMPRE se entera de todos los cotilleos de la gente (la chiquilla parece un Salsa Rosa provincial), si se comentase por ahí que fumo (los cotilleos falsos son la especialidad en mi pueblo) tardaría menos en llamarme para echarme la bronca que en poner una lavadora.

Sandra me miró y confesó que ella “fumaba de vez en cuándo” (cómo mola eso de que tu supuesta mejor amiga según el resto del instituto te oculte sus secretos, ehhh? xD.. lo cierto es que no me molesté en creerla.. se lo acababa de inventar para quedar bien. Pero no dije nada. Si su idea de "ser guay" es fumar.. pues allá ella, que diga lo que le apetezca), así que propuso sacar el tabaco y dejarnos de gilipolleces, pero yo contesté que no tenía mechero allí; uno de los motivos por los que me había retrasado
aquella mañana. Si no era capaz de encontrar mi ropa, ¿cómo coño iba a dar con el mechero? (que, por cierto, sigue sin aparecer.. dónde estará!).

Pedimos mechero y nadie tenía; Miguel encendió el cigarro a
partir del suyo propio... pero Clara lo apagó, y acabamos yendo a un chiringuito a comprar un mechero. Muy cutre, y de los que se fastidian en tres días, pero a un euro... ¡si tontos no son en Andalucía!.

Al mediodía ya me había terminado todas las reservas de
comida; me había bañado otras dos veces
, intentando que no me importara el frío y que mis amigas se hubieran quedado en las toallas, dejándome a mi sola con
Eva y Sandra2 (de la otra clase, y con la que no he hablado demasiado...). Había aumentado bastante la temperatura, mi cuerpo estaba lleno de sal y mi pelo de arena, y ya había tenido que usar las no menos frías duchas para quitarme medio Mediterráneo de encima, ante la atenta mirada de una pareja algo mayor de gente con pinta de guiris, que creo
recordar que comentó en buen castellano lo fría que debía de estar el agua (vamos, que de guiris sólo la cara roja). Había tenido un bonito encuentro con un bicho negro que encontró la suficiente comodidad en mi pierna para decidir subir por ella, y había presenciado el numerito montado por Sofía debido a una lagartija demasiado cariñosa con la gente.

Dejamos nuestras cosas en la playa (con la poca gente que había ido viniendo a lo largo de la mañana poco peligro de robo había) y fuimos
a dar una vuelta. Entramos a un bar a por agua y al baño, y Paula compró una camiseta con el texto “si quieres sexo sonríe” (qué gran sentido del humor, verdad? -.-). Volvimos justo a la hora de
volver a montarnos en el autobús... mis amigas se quedaron con unos cuántos más en la playa comprando un helado, y yo me dirigí con el resto del grupo al vehículo. Por el camino Eva, que iba detrás de mi, me alcanzó y me estuvo contando un pequeño incidente con su compañero en el bus, Héctor (a quien, tras un buen rato de conversación sin que él le mirara precisamente a los ojos, ella le había contestado “Son dos tetas, tío, por mucho que las mires no te van a
hablar”).

Y en el autobús ardiendo (nuestro querido Manu no había
encontrado un lugar a la sombra para dejarlo) nos dirigimos a Doñana.

PD: Prácticamente TODAS las fotos de este artículo han sido tomadas de los Spaces de mis compañeros. Si alguno pasa de milagro por aquí, y le molesta... [más me molestará a mí que hayan entrado ellos a mi blog :S] que me lo diga y retiraré las imágenes xD.

servido por egoime_yo 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

dada

dada dijo

Pero entonces... ¿Para qué tienes tabaco si no fumas?

22 Mayo 2007 | 09:58 PM

Keid

Keid dijo

que movida más rara con el tabaco, digo como Dada.

Y por supuesto que en Andalucía no somos tontos, faltaría más! cierto es que es habitual encontrarte gente de baja inteligencia, pero supongo que como en todas partes. jaja.

Sí, se nota la estrecha relación que tenéis tus amigas y tu, yo que tu me preocuparía de buscar gente que te importase, aunque siempre es entretenido estar a medio piques con la gente.

23 Mayo 2007 | 02:17 PM

Egoime

Egoime dijo

Mmm.. largo de explicar, Dada y Keid xD, supongo que por que estoy loca y punto.
A ver.. yo tengo muchas "pequeñas manías" que tengo que cumplir a rajatabla, si no me siento "mal" xD, por ejemplo, tengo que lavarme muchas veces al día las manos, con distintos gels de ducha (nunca jabón de manos) y usando esponjas (alucinad... xD). Tengo que poner agua limpia en el cubo de la fregona varias veces al día, aunque no limpie. Tengo que vigilar cada noche que mi perro no tenga pulgas, a pesar de que lleva collar y una ampolla insecticida. Tengo que comer chupachups cada vez que me estreso . Tengo que tener siempre algo en las manos.
Estas son solo ejemplos xD. El caso es que en un viaje son muy difíciles de cumplir (no me voy a llevar media mochila llena de chupachups, ni al perro, ni esponjas, ni el cubo de la fregona. Y una de mis manías me "obliga" a tener siempre, esté donde esté, manías que cumplir.
Por eso cuando voy de viaje a menudo compro tabaco y fumo, sustituyendo la manía de los chupachups. Pero no fumo por costumbre durante el resto del año, por lo que me niego a que se extienda ese falso rumor.
Ya lo dije arriba.. estoy loca, verdad?

Otras de mis manías "de viaje" son: tener un bolígrafo en la mochila (aunque no papel), saber SIEMPRE dónde están las llaves, aunque no las tenga yo (no hago más que pensar dónde están, o dónde está la persona que las guarda), llevar por narices TODO mi dinero encima (en este viaje, llevé casi 100 euros al parque de atracciones.. cuando sé de gente que dejó en el albergue hasta el móvil por si se lo robaban), hacer fotos compulsivamente a mi dormitorio (al volver de este viaje me arrepentí por que se me había olvidado fotografiar el BAÑO.. alucinad de nuevo).

Y seguiría, pero ya estoy quedando suficientemente mal xD

23 Mayo 2007 | 03:17 PM

richard

richard dijo

Estas buena

26 Mayo 2007 | 02:49 PM

Nero

Nero dijo

La vdd si están algo raras esas manías pero todos tenemos secretos, manías, tics , etc... que nos hacen sentir cómodos(supongo) o por lo menos tranquilos (en mi caso) y si nos hace feliz que el resto piense lo que quiera...

30 Mayo 2007 | 09:52 PM

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